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La arquitectura de interiores contemporánea ha encontrado en la amplitud y la luz natural sus mejores aliados, pero es en el equilibrio de los elementos donde reside el verdadero lujo. En esta vivienda, la premisa era clara: diseñar una zona de día que fuera imponente pero acogedora, capaz de servir como centro de reuniones sociales y como refugio de descanso privado. Reformas Guimerà ha dado vida a un salón donde la escala de los muebles y la sofisticación de los acabados metálicos definen el espacio, cumpliendo al pie de la letra el deseo de un cliente que buscaba un diseño de impacto con vistas al exterior.
El reto
El principal desafío consistía en articular un salón de grandes dimensiones para que no resultara frío o vacío, manteniendo una conexión fluida con el entorno natural que rodea la vivienda.
El cliente tenía una visión clara: quería un espacio cálido, elegante y con toques dorados. El reto técnico radicaba en integrar piezas de iluminación escultóricas de gran tamaño y coordinar diferentes pavimentos —madera en espiga y piedra natural— para delimitar las zonas de paso y de descanso sin necesidad de usar muros físicos, logrando una transición visual impecable.
El proceso
Para llevar a cabo los deseos del cliente de forma milimétrica, el proceso se centró en el interiorismo de gran escala y el uso estratégico de la luz:
Zonificación mediante texturas: Se instaló un pavimento combinado que utiliza el roble en espiga para la zona de sofás, aportando calidez, y mármol oscuro para los perímetros, facilitando el mantenimiento y la circulación.
Mobiliario escultural: Se seleccionaron sofás modulares de tonos tierra y una mesa auxiliar de mármol que ancla la composición, complementados con una lámpara de sobremesa en latón que actúa como joya visual.
Iluminación de autor: Se instaló una luminaria suspendida de diseño orgánico que llena el volumen superior de la sala, resaltando la altura de los techos y equilibrando la luz natural de los grandes ventanales.
El resultado
El resultado es un ambiente grandioso y sofisticado. El salón se ha convertido en el corazón escenográfico de la casa, donde cada detalle, desde el arte en las paredes hasta los reflejos dorados, comunica exclusividad. La vivienda ha ganado en coherencia artística y confort, demostrando que los espacios de gran volumen, cuando se trabajan con materiales nobles y una iluminación envolvente, generan atmósferas acogedoras y extremadamente Premium.