Detalles del proyecto
La arquitectura de interiores contemporánea ha encontrado en el concepto abierto su máxima expresión, pero pocos proyectos logran equilibrar la calidez y la sobriedad como esta reforma. En esta vivienda, la premisa era clara: fusionar la nobleza de la madera con la profundidad de las piedras naturales para crear un refugio de serenidad absoluta. Reformas Guimerà ha dado vida a un espacio donde la cocina y el salón se integran mediante texturas orgánicas y una paleta de tonos tierra, cumpliendo al pie de la letra el deseo de unos propietarios que buscaban un hogar que respirara lujo silencioso y confort atemporal.
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El reto
El principal desafío consistía en transformar una distribución segmentada en un gran «Social Hub» donde la transición entre la zona de relax y el área culinaria fuera imperceptible visualmente pero clara en su uso.
El cliente deseaba un entorno monocromático pero rico en texturas, donde el mobiliario no fuera un estorbo, sino parte de la arquitectura. El reto técnico radicaba en integrar una gran isla de piedra técnica con el suelo de madera en espiga, logrando que los elementos pesados (como la barra de mármol marrón) flotaran visualmente en un ambiente cargado de luz indirecta y detalles decorativos de gran formato.
El proceso
Para llevar a cabo los deseos de la familia de forma milimétrica, el proceso se centró en la unificación de los revestimientos y el diseño de mobiliario a medida:
Integración arquitectónica: Se diseñaron paneles de madera de suelo a techo que ocultan el almacenaje y la tecnología, creando paredes «limpias» que fluyen entre el salón y la cocina.
Contraste de materiales: Se seleccionó un mármol veteado en tonos café para la zona de aguas y la barra, contrastando con el pavimento de roble en espiga que aporta la calidez necesaria al salón.
Iluminación escenográfica: Se combinaron sistemas de carriles técnicos en el techo con retroiluminación en las estanterías de madera, resaltando la profundidad de los objetos y la textura de la piedra.
El resultado
El resultado es un ambiente armónico y profundamente acogedor. La cocina se percibe ahora como una extensión natural del salón, gracias a una barra escultórica que actúa como nexo de unión. La vivienda ha ganado en sofisticación y fluidez, demostrando que la mezcla de maderas oscuras y piedras naturales, cuando se ejecutan con precisión técnica, crean espacios que son, al mismo tiempo, una declaración de estilo y un verdadero hogar.